Rapsodia Mercury

Maridaje recomendado: Moët & Chandon

Por: Jacinta Escudos*

A.

La primera vez que escuché “Rapsodia Bohemia” de Queen fue en el carro de mi madre. Hacíamos el trayecto entre mi colegio y nuestra casa, en la carretera de Los Planes de Renderos. La radio siempre iba encendida en esos viajes que tardaban más o menos media hora.

En algún momento comenzó una canción que me llamó la atención por inusual. I’m just a poor boy. I need no simpathy. El cantante comienza a contarle a su madre que acaba de matar a un hombre, que le puso una pistola en la cabeza y que jaló el gatillo. Matarlo significaba arruinar su vida, que apenas comenzaba. Cuando llega a la parte en que le cuenta que tiene que irse, ya estoy clavada con la historia y con la voz que canta, con todo dramatismo, su desgracia. Mama, I don’t wanna die. I sometimes wish I’d never been born at all. Guitarra eléctrica. Y la parte operática. He’s just a poor boy from a poor family. Spare him his life from this monstrosity. Y entonces el rock. So you think you can stone me and spit in my eye? So you think you can love me and leave me to die? Oh baby. Y cuando la canción va bajando el tono, cuando el piano y la voz van concluyendo, nothing really matters to me, el carro va llegando a la entrada de la casa y el gong final suena en el momento justo en que debo bajarme para abrir el portón mientras estoy estupefacta: no comprendía qué diablos era eso que acababa de escuchar. Y por eso justamente quería, debía, NECESITABA escucharla de nuevo.

Aunque esto entra en la categoría de “mis recuerdos inútiles”, siempre recurro a dicha anécdota para intentar transmitir el impacto que tuvo Queen en su momento, no sólo por su música sino quizá y sobre todo, por la presencia de Freddie Mercury.

 

B.

Me cuesta dar una opinión objetiva sobre la película Bohemian Rhapsody de Bryan Singer. Me cuesta porque Queen ha sido parte de mi vida desde niña, desde esa primera vez que escuché estupefacta “Rapsodia Bohemia”, una canción anti convencional surgida en los 70, cuando el rock se deslizó suavemente hacia un segundo plano ante la explosión del pop y de la música disco, pero que todavía permitía espacios para experimentar con sonidos y formatos musicales híbridos que terminaron convertidos en discos de culto. El rock progresivo, el rock sinfónico y las óperas rock se convirtieron en el contrapunto de la época.

A estos músicos se les escuchaba en una especie de realidad alterna y pocas, escasas canciones de aquellos discos lograban ser tocadas en horario estelar en las estaciones de radio. Cuando se transmitían, era en horarios nocturnos, después de las 9 de la noche y si acaso, dentro de algún programa radial de música “rara”. Emerson, Lake & Palmer, Yes, Pink Floyd, Jethro Tull, eran algunos de esos músicos.

“Rapsodia Bohemia” de Queen rompió varios convencionalismos. A pesar de ser una propuesta estrambótica, logró colarse en la programación radial diaria. Había canciones que tenían que ser versionadas o cortadas si pasaban la casi norma de los 3 minutos de duración (corte que se hacía con un fade-out hacia el final y cuya versión completa sólo llegábamos a conocer los que nos hacíamos de los discos originales). La propuesta del grupo inglés tenía casi 6 minutos de duración y apostaba por una técnica vocal no apreciada por los jóvenes oyentes: la ópera.

Lo de la duración de las canciones tenía que ver con las pautas comerciales en la radio. Largarse un tema de 5:54 significaba saltarse un espacio comercial. Por eso, esos discos raros o conceptuales, que podían tener canciones más largas de lo común, se tocaban en horarios nocturnos, cuando la pauta comercial era escasa.

Un par de horas no pueden ser suficientes para retratar la vida y los matices de alguien como Mercury. Aquí es donde el guión logra un acierto. Aunque varios de los eventos narrados en la película no son fieles a la realidad, y que también se permiten varios anacronismos musicales (canciones presentadas en años previos o posteriores a su lanzamiento real), la concisión del guión para retratar a Mercury es efectiva.

La película sigue una estructura convencional para este tipo de historias. En ese sentido no hay mayor sorpresa. Pero hay parlamentos geniales que se equilibran con los chispazos de humor y los momentos musicales. No es una visión trágica ni oscura sobre Mercury pero tampoco una celebración bobalicona y positiva, que pretende contar sólo lo conveniente. Quizás es algo breve y no profundiza todo lo que quisiéramos, pero insisto, capturar la vida de un ser tan intenso y complejo en un par de horas es una faena complicada.

La actuación de Remi Malek es excepcional. Temí que los comentarios positivos fueran exageración. Pero mi sorpresa fue grande. A pesar de tener los ojos verdes (Mercury los tenía café) y de ser un par de centímetros más bajo, Malek se adueña de Freddie, lo vive, lo transmite. Crea su versión de él y nos lo hace creíble. Es Mercury, un Mercury que con solo una expresión facial, logra decir mucho. No lo imita. No lo degrada a una caricatura. Trabajó a su personaje con respeto, cosa que se le agradece.

 

C.

“I’ll tell you what it is, Mr. Reid. We’re four misfits who don’t belong together, we’re playing for the other misfits. They’re the outcasts, right at the back of the room. We’re pretty sure they don’t belong either. We belong to them.”

 

Ray Foster: Rhapsody. What is that?

Freddie Mercury: An epic poem.

Ray Foster: It goes on forever, six bloody minutes!

Freddie Mercury: I pity your wife if you think six minutes is forever.

 

“The human condition requires a bit of anesthesia.”

 

D.

Wayne’s World.

La escena del carro.

No digo más.

Mike Myers es uno de los que headbangea en el carro.

En Bohemian Rhapsody está irreconocible interpretando a Ray Foster, un productor musical ficticio que se niega a lanzar la canción como un sencillo.

 

E.

Panic! At The Disco hizo una versión muy buena de “Bohemian Rhapsody”, que vale la pena escuchar. Su vocalista, Brendon Urie, sale airoso al ejecutar esta canción de alta exigencia vocal, gracias a que es barítono.

Mercury también era barítono, aunque solía cantar sus canciones en registro de tenor. Podía cambiar de rango vocal y deslizarse entre ellas según antojo, una habilidad que Montserrat Caballé, la soprano española fallecida recientemente, le admiró desde que grabaron juntos su disco Barcelonaen 1988.

 

 

 

Freddie

Hay seres que son más grandes que la vida misma. Seres que tienen fuego por espíritu. Seres que vienen con un talento que los supera a sí mismos. Seres que en su brevísimo paso por el mundo dejan un rastro de luz al que nosotros, los ordinarios mortales, tratamos de agarrarnos de vez en cuando para poder tolerar esto que llamamos vida.

Freddie Mercury era uno de ellos.

Sirva la película como un recorrido iniciático por la música de Queen, para quienes no lo conocían. Y para los demás, sirva como un recordatorio de ciertos artistas que se nos cuelan en la vida, conforman nuestro soundtrack, alientan nuestro imaginario personal y se convierten en algo así como los miembros de una familia imaginada, imprescindibles para nuestra sobrevivencia emocional.

 

Any way

the wind

blows.

(Gong.)

 

Bonus Tracks

El video de Queen de “Rapsodia Bohemia”:

 

Lo mejor de Queen (playlist de Spotify):

https://open.spotify.com/user/queen_hwr/playlist/595cY5S1FpMpiEIWsk6dG7?si=qYQ1etxpQQy4_UOCEHru7A

 

Trailer oficial de Bohemian Rhapsody:

*Jacinta Escudos: Escritora. Nueve libros publicados, entre novela, crónica y cuentos. Ganadora del Premio Centroamericano de Novela “Mario Monteforte Toledo” por A-B-Sudario (2003).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s