Salas vacías (VI)

REPORTAJE SOBRE LA SITUACIÓN DE LOS ARTISTAS SALVADOREÑOS ANTE LA PANDEMIA DEL COVID-19

Concluimos nuestro reportaje con esta sexta entrega de “Salas vacías”. En esta oportunidad hablamos con la cineasta salvadoreña Brenda Vanegas para profundizar en el tema del cine nacional ante esta pandemia del COVID-19.

Por: Felipe A. García* 

Brenda Vanegas es cineasta salvadoreña. Ha dirigido el documental “El camino más largo” y el largometraje de ficción “Volar”. Ella nos explica que el cine salvadoreño es independiente. Es decir que son los mismos productores y directores nacionales quienes se encargan de buscar los recursos para sus producciones. 

Aunque existen diversos fondos a nivel internacional para optar por financiamientos para hacer una película a nivel nacional, el Premio Pixels, convocado por el Ministerio de Economía, ha sido de gran ayuda para el cine local. Fue el capital semilla de muchas producciones salvadoreñas en los últimos años, como es el caso de “La batalla del volcán”, “Comandos”, “La palabra de Pablo” y sus dos películas: “Volar” y “Cartas a Lucía”. El cine, nos explica Vanegas, requiere de mucho trabajo. Y sin embargo, a pesar de ciertas dificultades, en los últimos años se ha estado produciendo películas en El Salvador. Por desgracia, ante la pandemia del COVID-19, es incierto lo que ocurrirá con este rubro del arte en nuestro país.  

“No dudo que haya una pausa en la industria cinematográfica. A diferencia de otras artes, el cine exige muchos recursos para llevar toda la logística del equipo (técnico y humano). Por eso creo que nos vamos a ver obligados a hacer una pausa. Pero también creo que vamos a tener una serie de estímulos que nos van a alimentar dramática y artísticamente. Y es que el confinamiento ha generado otras dinámicas sociales. Algunas muy tiranas y otras más humanas. Esta situación nos permitirá hablar de cómo es el humano ante estos contextos. Será un redescubrimiento muy importante. Y aunque detengamos por un momento la producción de nuestros proyectos, vamos a seguir escribiendo y más”, opinó Vanegas.  

La directora, al pertenecer al gremio de artistas salvadoreños, está clara que ante las necesidades del país por restablecer la economía nacional, el gobierno no quiera financiar a los cineastas para seguir haciendo películas. Dada las circunstancias, habrá otras prioridades sanitarias y económicas que pasaremos como nación, pues mucha gente perderá sus trabajos y pasarán de una clase media a una pobre, así como de una pobre a una de extrema pobreza. 

“Eso no significa que deba quedarme varada en mi expresión artística hasta que el gobierno decida que los artistas somos una prioridad. Hay mucho del quehacer y la responsabilidad individual. Yo, por ejemplo, ahorita trabajo en una campaña audiovisual, así como vendiendo quesadillas y pasta de pollo. Porque tenemos que salir adelante de alguna manera. No puedo dedicarme a hacer una película en estos momentos, tanto por falta de tiempo como de recursos económicos. Pero sí puedo escribir, hacer bocetos de guiones o revisar mi película “Volar”. Se trata de ver cómo vas equilibrando la vida que tenías antes, con la que tienes ahora y la que se viene”, explicó la directora de cine.   

La actual pandemia, como es de esperar, tiene preocupados al gremio de cineastas salvadoreños. Vanegas nos comenta el caso de un colega que llevaba varios días rodando su película y, tres días antes de terminar, comenzó el confinamiento. Esta pausa obligada le significará una reorganización total de las personas y la logística de la producción, así como la necesidad de volver a solicitar los permisos para filmar.   

Sin importar la etapa por la que una película esté atravesado, todas las producciones se verán afectadas. Y es que la directora de cine explica que cuando salgamos de la pandemia, habrá otras necesidades incluso para los mismos cineastas, por lo que no será posible obligarlos a dejar de lado sus prioridades básicas para seguir haciendo una película.  

“Imaginate si perdieron el trabajo o si su familia decreció económicamente. En mi caso, por ejemplo, como familia, somos cinco mujeres. Dos de ellas perdieron su trabajo. La economía la sostenemos las otras tres. No podemos obviar la afectación que vamos a tener. Si alguien de nuestra familia pierde el trabajo, nuestra economía (como cineastas) se verá afectada apoyándolos económicamente. Mis recursos ya no serán los que antes tenía”, explica la cineasta, quien además opina que el impacto que el cine nacional tendrá no vendrá específicamente del rubro, sino a nivel personal de cada una de las personas que hacen cine en el país: “Lo que sucederá es que desde el nivel personal vamos a afectar al rubro”, agregó. 

Si un cineasta pierde su trabajo en estos momentos, se verá en la necesidad de recurrir a otros empleos que retrasarán la finalización de su película. Cada caso será particular. 

El distanciamiento social que actualmente vivimos también incidirá en el cine. Aunque Brenda Vanegas explica que es difícil aseverar cómo esta medida afectará a las películas, ella cree que será tanto a nivel de producción como de exhibición. El primero porque no todas las producciones asumirán el riesgo de reunir a tantas personas en un mismo lugar para filmar (solo para su película “Volar”, nos comentó, contaban con un equipo de 50 personas trabajando juntas). Mientras que en el segundo caso, la exhibición de las películas, al no poder presentarlas tan fácilmente en un teatro, tendrán problemas para recuperar la inversión hecha en cada cinta. 

“Nos va a tocar quedarnos quietos un rato. Sobre todo las disciplinas artísticas que necesitan de colectivos: la danza, sinfónicas, teatro, cine, etc. Las otras tampoco la pasarán tan fácil. No sabemos en qué condiciones estarán. Tal vez a un escritor o pintor le toque entrar a trabajar en un Call-Center porque estará sin trabajo y con la necesidad de comer. Yo misma, que a pesar de mis altos y bajos he podido vivir en los últimos años de la producción audiovisual, me he planteado si tendré que dejar mi actividad artística”, reflexionó.   

Cuando se le preguntó a la cineasta qué propuestas le haría al gobierno para que puedan apoyar a los cineastas salvadoreños después de esta pandemia, Vanegas respondió: 

“Mientras el cine (y el arte en general) no se considere como un lenguaje reflexivo de quienes somos y lo que nos ha pasado históricamente o hacia donde vamos, mientras nos sigan viendo como un producto desechable, vamos a seguir siendo algo secundario. La Ministra de Cultura es una artista. Creo que ella tiene que reconectarse con ese ser artístico que lleva dentro para reconsiderar nuevamente que el arte tiene una expresión discursiva y potente”, comentó Vanegas.

Finalmente, Vanegas explica que en un principio el gremio de artistas se sentía olvidado por el Ministerio de Cultura. Luego, en el caso de los cineastas, los esperanzó escuchar noticias que el país se inscribiera al Programa Ibermedia (el espacio audiovisual iberamericano), pero ante la nueva crisis, los artistas han recaído en la preocupación. 

“Ojalá que cuando todo pase un poco, el Ministerio de Cultura comience a ver sus objetivos como institución para que los alcance. Es lo mínimo que podemos esperar de la administración. Entendemos que todos estamos preocupados por el tema de la salud y es comprensible. Pero ya deberíamos conocer las estrategias con las que cada ministerio velarán por su grupo. El problema es que ahorita todo se está centrando en una misma voz. Pareciera que las otras voces que tienen que ver con otros aspectos de la coyuntura social, o no tienen nada que decir o no les dejan decir nada. Da un poco de coraje porque queremos saber cuál será el plan general de la nación ante esta crisis. Que cada quien desde su rol empiece a identificar cómo se verá afectado su gremio para decidir la estrategia que usarán. Cada quien debe empezar a asumir sus roles con cada uno de sus grupos sociales específicos para pensar seriamente en ellos. Desde la necesidades que tienen actualmente y las que se les va a venir. Deben tener espíritu colaborativo. A veces da la sensación de que somos los enemigos de ellos. Y es todo lo contrario. A nosotros nos interesa que nuestros ministros hagan el mejor trabajo posible. Eso es lo que propondría”, concluyó la cineasta.  

Salas vacías (V): Mauricio Orellana Suárez (Escritor y editor)

*Felipe A. García (San Salvador, 1991) ha publicado las novelas “Hard Rock” y “Diario mortuorio” con la Editorial Los Sin Pisto (2018). Es comediante de Stand Up en el grupo Comedia ES.

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