Viejos vicios

Maridaje recomendado: Whisky

Por: Felipe A. García

A Jorge

¡Típico! Estás con ganas de estudiar y con tu matutina taza de café, cuando entra tu abuela con sus amigos, gritando y echándose unas rayas*. El problema no es tanto el ruido ni que a su edad se esté drogando, el problema es que se pone a criticarte por no disfrutar la vida como ella. “Es que vos, guapo, no sabés lo que te estás perdiendo. Aprendé a relajarte, a divertirte. No seás siempre tan aburrido”, te dice mientras salpica saliva y tequila sobre tus libros. “Esta generación salió averiada”, critica antes de comenzar por milésima vez su historia de cuando fue a Woodstock. Y de allí no hay quien la saque. Se pone a hablar y hablar, exigiéndote a cada minuto que la escuchés, enojándose si no le prestás atención y gritándole a sus amigos para que le suban el volumen a cada canción de los Stones que sale. Luego comienza a cantarlas, tratando de imitar la voz de Jagger, muy a pesar de que sus apestosos eructos no se lo permiten. Y aunque no querés ser grosero, no hay manera gentil de pedirle que POR FAVOR se calme. Que te deje estudiar porque más tarde tenés un examen importante y tenés que salir bien. Porque si se lo pedís, sabés que te va a armar drama. Se va a resentir con vos. Te dirá algo así como “de manera que soy YO quien te está interrumpiendo” o “o sea que por MI culpa no vas a salir bien en tu examen”. Y te hará sentir culpable. Tomará su botella de José Cuervo, o Josué Cuerdo, como le dice ella, y saldrá de la casa diciéndote que ya no te va a molestar nunca más. Que perdonés las molestias. Que ya está senil y que sólo quería vivir sus últimos días divirtiéndose al lado de su nieto. Pero como el nieto es un aburrido, mejor se va. Te azotará la puerta y te dejará a sus amigos en la sala. Entonces te tocará sacar a los viejitos de tu casa. Llamarles a sus hijos para que vayan por ellos. Y cuando finalmente te quedás solo y creés que vas a poder estudiar, te caerá la llamada de la policía pidiéndote que vayás por tu abuela porque la detuvieron por beber en la calle y orinar en la vía pública. Tendrás que ir a buscarla a la policía y, cuando ya estén de regreso, comenzará a sollozar diciendo lo mala abuela que es por los ridículos que te hace pasar. Que ya se quiere morir para evitarte más vergüenzas. Luego se intentará quitar el cinturón de seguridad y abrir la puerta del carro para lanzarse, pero como todavía estará fuera de sí, no lo conseguirá. No habrá más remedio que parar el carro para regañarla y pedirle que se calme. Regresarás a casa, la irás a acostar y, cuando se despierte, lo hará como si nada. Tan fresca como siempre. Ni siquiera se acordará de lo que pasó. Y cuando se lo contés, se pondrá a reír. Pero lo peor es que en lugar de decirte algo como: “lo siento, guapo. Te prometo que no lo volveré a hacer”, te dirá: “la próxima vez que haga algo así, grabame para verme”.

* La frase: “¡Típico! Estás con ganas de estudiar y con tu matutina taza de café, cuando entra tu abuela con sus amigos, gritando y echándose unas rayas”, es original de Jacinta Escudos (Talleres literarios con Jacinta Escudos).  
Felipe A. García (San Salvador, 1991) Estudió comunicaciones porque no pudo estudiar literatura ni cine. Ha realizado talleres de escritura y cinematografía. En el 2013 ganó un premio de novela no muy conocido y es Gran Maestre en perder los Juegos Florales de El Salvador.

 

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