Categoría: Cuento

Los días de sed

Maridaje recomendado: Agua o sangre 

(Recomendación del autor)

Por: Jorge Mercado

Los encapuchados nos dejaron encerradas en ese lugar, caluroso e insoportable, oscuro y frustrante. Regresábamos caminando a casa después del concierto al que habíamos asistido. Virginia fue la primera en perder la compostura cuando los hombres —vestidos con sotanas como las de los monjes y con sombras por rostros— nos secuestraron en un callejón oscuro de la ciudad, nos cubrieron la cabeza con bolsas de tela negra y nos metieron en esa cloaca desierta. Seguir leyendo «Los días de sed»

Viejos vicios

Maridaje recomendado: Whisky

Por: Felipe A. García**

A Jorge

¡Típico! Estás con ganas de estudiar y con tu matutina taza de café, cuando entra tu abuela con sus amigos, gritando y echándose unas rayas*. El problema no es tanto el ruido ni que a su edad se esté drogando, el problema es que se pone a criticarte por no disfrutar la vida como ella. “Es que vos, guapo, no sabés lo que te estás perdiendo. Aprendé a relajarte, a divertirte. No seás siempre tan aburrido”, te dice mientras salpica saliva y tequila sobre tus libros. Seguir leyendo «Viejos vicios»

Día perdido

Maridaje  recomendado: Whisky (o Alka-Seltzer)

Por: Felipe A. García

“En la profunda noche oscura del alma las licorerías y los bares están cerrados (…) El truco está en aquietar la respiración y el pulso. Mantener la calma en la medida de lo posible hasta que consigas una botella”.
Lucia Berlin; “Manual para mujeres de la limpieza”

Negro. Quiere que el interior de sus párpados sea de color negro, no ese color naranja que poco a poco va adquiriendo por culpa de la luz que se está colando en su habitación y le golpea el rostro. Maldita la hora en que sólo llegó a acostarse en su cama y no se preocupó en cerrar la cortina de su ventana. Pero, ¿cómo iba a saber que amanecería así? Lo que es sorprendente, se lamenta, es que mientras se esfuerza por alcanzar el negro detrás de sus ojos, su memoria está totalmente en blanco. Piensa. Trata de pensar, más bien. Es como si intentara rebobinar una vieja videocasetera que a media película se queda trabada hasta imposibilitar los recuerdos. Seguir leyendo «Día perdido»