Categoría: El Salvador

Aquí viene la tiniebla

Maridaje recomendado:  Troika diluido con fresco en polvo Tang

Por: Pedro Romero Irula* 

I

—Kilómetro trece —observa el Zorro y escupe—. Verdugo, esto me da mala espina.

—Cerrá la ventana, loco —responde fastidiado el Verdugo—. Te ponés mal y el viento me acaba el cigarro. Seguir leyendo «Aquí viene la tiniebla»

Maletas perdidas: crónicas de viaje de Jacinta Escudos

Presentamos un adelanto del libro «Maletas perdidas» de la escritora salvadoreña Jacinta Escudos. Este libro, publicado por la editorial Los sin pisto (2018), recopila una serie de crónicas de viaje de la autora. Pueden solicitarlo a la editorial a través de un correo electrónico a: editexto@gmail.com 

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Sopa de letras

Maridaje recomendado: Chocolate con leche

Por: Jorge Mercado*

A Felipe

Me tomó por sorpresa porque mi hijo siempre había sido un niño sano. Nunca nos dio ningún problema a mi esposa ni a mí, ni siquiera en los primeros meses de vida. Tampoco era de los que despertaban llorando a la media noche, como suelen hacer esos bebés que terminan por hartar a todo el mundo y que desde entonces comienzan a sembrar ese rencor que hace que sus padres, como venganza, les den  patadas en el culo a medida van creciendo. Mi hijo, en cambio, despertaba de madrugada y carcajeándose. Eran tan hilarantes las risotadas que pegaba que nosotros en vez de enfadarnos terminábamos uniéndonos al jolgorio. Seguir leyendo «Sopa de letras»

Por donde caminan los ciegos

Maridaje recomendado: Líquido -acuoso y amarillento- secretado por los riñones que se libera a través del proceso de micción

Por: Jorge Mercado*

El mendigo doblaba la esquina cuando se le cayó el único pedazo de músculo que recubría su fémur. Se ha inclinado a recogerlo y lo ha ajustado de nuevo a su hueso. Lleva una semana tratando de encontrarse entre la basura. Este día no ha tenido mucha suerte, ya comenzaba a considerar dejarlo para mañana hasta que advirtió, en una ventana al otro lado de la calle, en la esquina que acaba de doblar, tendido en un alambre junto a ropa interior de mujer, su intestino delgado. Se siente tranquilizado. La gente ya comenzaba a dirigirle miradas de reprobación por andar en su estómago abierto nada más el intestino grueso, que lo encontró hace tres días en un puente de la ciudad. Seguir leyendo «Por donde caminan los ciegos»