Etiqueta: Cuento

Los sonidos de la periferia

Maridaje recomendado: Café

Por: Julio Orellana*

El frío se sentía por todas partes. No era común esa clase de temperaturas, pero Juan Carlos Vásquez no podía evitar frotarse las manos a cada rato. Ni él ni su esposa, Carmen de Vásquez, estaban en la labor de seguir tolerando este tipo de climas. Juan Carlos se sentó rápido en la mesa esperando que Carmen sirviera la sopa. A la de edad de 60 años, el fiel esposo nunca se había sentido tan cansado y adolorido en los huesos como ese día. Seguir leyendo «Los sonidos de la periferia»

Diario mortuorio (adelanto)

Presentamos un adelanto del libro “Diario mortuorio” de Felipe A. García,  publicado por la editorial Los Sin Pisto (2018). Pueden solicitarlo a través de un correo a editexto@gmail.com.  Seguir leyendo «Diario mortuorio (adelanto)»

Es bueno regresar, sin quedarse

Maridaje recomendado:  Mezcal joven

Por: Ernesto Parada*

Fotografía: Alexander Popov (Unsplash.com)

El viernes por la noche hay una ansia por escapar de la rutina, por probar algo nuevo, por sentir algo nuevo. Fiesta en CIFCO. Tocaba una banda de Techno de Berlín: Loud Neighbor. Los vi hace unos 6 años, cuando tenía más pelo, cuando no tenía el desgaste de dos ex novias que lo único que sabían para divertirse era salir del país y hablar de sus viajes, cuando la libertad parecía que iba durar para siempre, cuando los veintes eran el paraíso del prueba y error. Seguir leyendo «Es bueno regresar, sin quedarse»

Aquí viene la tiniebla

Maridaje recomendado:  Troika diluido con fresco en polvo Tang

Por: Pedro Romero Irula* 

I

—Kilómetro trece —observa el Zorro y escupe—. Verdugo, esto me da mala espina.

—Cerrá la ventana, loco —responde fastidiado el Verdugo—. Te ponés mal y el viento me acaba el cigarro. Seguir leyendo «Aquí viene la tiniebla»

Sopa de letras

Maridaje recomendado: Chocolate con leche

Por: Jorge Mercado*

A Felipe

Me tomó por sorpresa porque mi hijo siempre había sido un niño sano. Nunca nos dio ningún problema a mi esposa ni a mí, ni siquiera en los primeros meses de vida. Tampoco era de los que despertaban llorando a la media noche, como suelen hacer esos bebés que terminan por hartar a todo el mundo y que desde entonces comienzan a sembrar ese rencor que hace que sus padres, como venganza, les den  patadas en el culo a medida van creciendo. Mi hijo, en cambio, despertaba de madrugada y carcajeándose. Eran tan hilarantes las risotadas que pegaba que nosotros en vez de enfadarnos terminábamos uniéndonos al jolgorio. Seguir leyendo «Sopa de letras»